El Cuervo
Detuvo su vuelo el cuervo, y dijo al ver sobre el terruño a un hombre que trabajaba.
-¡Miren como labra Juan sus tierras!
-No soy Juan-exclamo el hombre, levantando la cabeza-; soy el hijo de Juan, que trabaja para vivir miserablemente y pagar por segunda vez al señor el valor de sus tierras.
Siguió volando el cuervo, y más allá vio, jinete en un caballo, a un caballero.
-Valla con Dios, don Gil- le dijo.
-No soy don Gil- contesto el caballero-: le dijo, soy el hijo de don Gil, que viene a cobrar al hijo de Juan el valor de sus tierras por segunda vez.
Paso mucho tiempo.
El cuervo detuvo su vuelo, y dijo al ver a un hombre que sudaba sobre el terruño:
-¡Miren como trabaja el hijo Juan sus tierras!
-No soy el hijo de Juan -respondió el hombre, limpiándose el sudor de la frente-, sino uno de sus nietos que trabaja para vivir miserablemente y pagar por cuarta vez al señor el valor de sus tierras.
Siguió volando el cuervo, y encontró más allá, jinete en un caballo, a un caballero
-Valla con Dios el hijo de don Gil- le dijo.
-No soy el hijo de don Gil- contesto el caballero-, sino su nieto que viene a cobrar al nieto de Juan el valor de sus tierras por cuarta vez.
Paso mucho tiempo.
El cuervo detuvo su vuelo, y dijo a un hombre que trabajaba sobre el terruño.
-¡Miren al nieto de Juan como labra sus tierras!
-No soy nieto de Juan- respondió el hombre-, sino uno de sus biznietos que trabaja para vivir miserablemente y pagar por sexta vez al señor el valor de sus tierras.
Siguió volando el cuervo y encontró mas allá, jinete en un caballo, a un caballero.
-Valla con Dios nieto de don Gil- le dijo
-No soy nieto de don Gil- contesto el caballero-, sino su biznieto que viene a cobrar al biznieto de Juan el valor de sus tierras por sexta vez
Paso un siglo más.
El cuervo detuvo su vuelo, y dijo viendo a un hombre que rota la azada, lloraba cerca del terruño:
-¿Por que llora el biznieto de Juan?
-No soy el biznieto de Juan- repuso el hombre- soy unos de los nietos del biznieto de Juan, y el señor me ha arrojado del terruño que labraron mis antepasados por que no he podido pagarle por la centésima vez el valor de sus tierras.
Siguió volando el cuervo y encontró más allá, jinete en un caballo, a un caballero.
_¿Donde va tan deprisa el biznieto de don Gil- le dijo.
_No soy el biznieto de don Gil- contesto el caballero-: soy un nieto del biznieto de don Gil, que viene a buscar otro Juan que pague con su descendencia, a mí y a los míos otras cien veces el valor de las tierras de mis antepasados.
El cuervo se alejo, y dijo graznando:
-Soy más feliz que los Juanés, porque puedo posarme libremente en la rama que se me antoja. Soy mas noble que los Giles, porque no arranco los ojos de los hombres hasta que están ya muertos.
Francisco Pi y Arsuaga