El todopoderoso Estado advierte a toda la ciudadanía con la sola excepción de los poderes “Legislativo Judicial y Político“. Que se dispone de la fuerza y de la autorización necesaria para reprimir mediante sus preparados cuerpos policiales cualquier desorden que se considere nocivo para sus intereses.
No importando que en dicha acción se anulen todas las garantías sociales existentes, incluidas estas las de libertad y dignidad, de todos los ciudadanos.
En el improbable e hipotético supuesto (casi imposible) de que las fuerzas policiales no fueran las suficientes o estas se viesen desbordadas, el Estado reclamaría la intervención de las Fuerzas Armadas, para que estas mediante el uso de la violencia garanticen el retorno al orden que el Estado proclama y exige.
En el caso de que esta situación se llegase a producir. El Estado por medio del poder Político, redactara un comunicado donde lamentara profundamente lo acaecido, como asimismo también que la totalidad de las victimas mortales sean población civil. Ocasión esta que aprovechara una vez más para argumentar lo inevitable de su actuación
Una vez mas recurrirá a la retórica y a la falacia necesaria que justifique sobradamente dicha intervención para así poder argumentar que una vez mas la razón de su propiedad ha podido salvar el desorden y el caos, a lo que los menesterosos de las intrépidas clases trabajadoras nos han conducido, en demanda de unos derechos que dicen que como trabajadores les corresponden legítimamente.
Ante lo anteriormente expuesto El Estado no tendrá inconveniente en desacreditar una vez más la razón de los desherrados. En el exclusivo beneficio de aquellos que hoy se acomodan en la corrupción y toda clase de despotismos y excesos.
Al igual que ayer, hoy siguen siendo tres los poderes gestores de la cosa pública los que si en defensa de sus exclusivos beneficios tienen que volver a actuar, actuaran, sin que esta decisión les suponga ningún cargo de conciencia.
No importándole una vez más cuantas victimas pueda ocasionar
P.D.
El Estado informara que los muertos afortunadamente solo eran Trabajadores, la gran mayoría de ellos, en el desempleo