A lo largo de la vía se extendían los cables de telégrafos, como pentagrama mágico, donde las negras golondrinas apoyadas semejaban diabólicas notas en fantásticas danzas, arpegiando con sus trinados gorjeos el himno hermoso de su cantata matinal, como salmodia de honor ofrendada al nuevo día que nacía por Oriente.
Las diamantinas perlas del roció adornaban formando, encantadora diadema, las multicolores florerillas que con sus abrientes caracolas ofrecían un beso de amor al alba que despuntaba
El tren corría, con vertiginosa carrera, como monstruosa serpiente de hierro, despidiendo su negro aliento que formaba una estela como el crespón luctuoso de una noche que espiro, crujiendo su férrea musculatura con sonido de martilleo.
Como por pantalla cinematográfica se asoman por las ventanillas cuadros de luz y hermosura y algunos que otros árboles parecen pasar veloces como guerrilleros del ejercito vegetal.
El estridente pitar de la locomotora anuncia la entrada del vehiculo en un túnel. Todo lo envuelven las tinieblas, y el eco de los hierros se hace mas estrepitoso, Parece que vamos camino del infernal abismo .Pasa tiempo. La luz vuelve a besarnos. El túnel ha terminado y el
El paisaje parece mas bello y hasta las golondrinas están alegres.
Llegamos.
<¡Libertad, Felicidad, Amor!> resuena por el espacio.
Hemos llegado al fin de nuestro viaje. Estamos en la Tierra Libre.
Zoais.